Las gomas de la mampara amarillean por dos motivos: la cal del agua y los restos de jabón que se quedan atrapados en el pliegue. Si actúas antes de que la suciedad se incruste, se recuperan sin cambiarlas.
1. Pasta de bicarbonato
Mezcla tres cucharadas de bicarbonato con un poco de agua hasta lograr una pasta espesa. Extiéndela sobre la goma con un cepillo de dientes viejo, deja actuar veinte minutos y frota siguiendo el sentido de la junta. Aclara con agua templada.
2. Vinagre blanco para la cal
Empapa papel de cocina en vinagre blanco y colócalo pegado a la goma durante media hora. El vinagre disuelve la cal que retiene la suciedad. No lo dejes toda la noche: en contacto prolongado puede resecar la goma.
3. El truco del instalador
Si la goma sigue gris, desmóntala. Casi todas salen tirando con firmeza del extremo inferior. Sumérgela un par de horas en agua con un chorro de lejía diluida, aclara bien y vuelve a encajarla. Queda blanca y limpia también por dentro.
Cómo evitar que vuelva a pasar
Después de la ducha, pasa un limpiacristales de goma por el vidrio y seca el borde inferior con una bayeta. Un minuto al día ahorra la limpieza a fondo. Y si la goma está agrietada o ya no cierra bien, cámbiala: es una pieza barata y evita filtraciones.
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