Antes de mirar acabados o precio, lo primero es acertar con el tipo de apertura. Es la decisión que más condiciona lo cómoda que resulta la mampara a diario.
Correderas: la más versátil
Las hojas se desplazan sobre guía sin invadir espacio del baño al abrir. Es la opción más habitual porque funciona bien en casi cualquier hueco, aunque las guías necesitan una limpieza periódica para deslizar suaves. Ver modelos correderos.
Abatibles: apertura amplia
La puerta gira hacia fuera como una puerta convencional, dejando el hueco totalmente libre. Es la más cómoda para entrar y limpiar, pero necesita espacio delante de la ducha para que la hoja abra sin chocar con nada. Ver modelos abatibles.
Plegables: para huecos estrechos
Las hojas se recogen sobre sí mismas en forma de acordeón. Es la solución cuando el paso hasta la ducha es estrecho y una abatible no tendría sitio para abrir del todo. Ver modelos plegables.
Fijas: sin puerta ni mantenimiento
Un panel fijo tipo walk-in, sin puerta ni guía, es la opción con menos mantenimiento y la que da más sensación de amplitud al baño. A cambio, no contiene el agua tan bien como una puerta cerrada en duchas muy expuestas. Ver modelos fijos.
Frontal, angular o para bañera
Además del tipo de apertura, el formato depende de cómo esté el plato: frontal si la ducha tiene una sola pared libre, angular si está en esquina, y modelos específicos de bañera si no hay plato sino bañera. Todos los formatos existen en las cuatro aperturas anteriores.
Si no tienes claro cuál encaja en tu baño, mándanos las medidas o una foto del hueco y te recomendamos el tipo antes de hablar de modelo concreto.