La cal se incrusta en el vidrio cuando el agua se seca sobre la superficie sin que nadie la retire. La rutina más eficaz no es la que más frota, sino la que se hace todos los días en poco tiempo.
El limpiacristales de goma, tu mejor aliado
Después de la última ducha del día, pasa un limpiacristales de goma por todo el vidrio. Treinta segundos de repaso evitan que el agua se seque sobre la superficie, que es exactamente cuando se forma la marca de cal.
Limpieza semanal a fondo
Vinagre blanco caliente en spray, dejar actuar cinco minutos y frotar con un paño de microfibra. Para la cal ya asentada, sube la concentración de vinagre o añade un chorro de limón, que ayuda a disolverla sin rayar el vidrio templado.
No olvides las guías y las gomas
En mamparas correderas, la guía inferior acumula pelo y jabón que hace que la puerta cueste deslizar. Un cepillo de dientes viejo con vinagre llega bien a los rincones sin desmontar nada. Las gomas se limpian igual, aunque cuando ya amarillean, un poco de lejía diluida las devuelve al blanco (ver nuestro artículo sobre blanquear las gomas de la mampara).
Qué evitar
Estropajos abrasivos y productos con base ácida muy concentrada pueden dañar el tratamiento antical de fábrica que llevan muchos vidrios templados actuales. Si tu mampara lo tiene, un jabón neutro y agua suele bastar la mayoría de los días.